sábado, 7 de noviembre de 2009

EPISODIO 9X07: KANDOR







Kandor, 20 años antes de la destrucción de Krypton. Las tropas militares de Krypton, lideradas por el mayor Zod, luchan contra los terroristas de Black Zero. En medio del campo de batalla aparece Jor-El, que está recolectando sangre de todos los soldados para un propósito de momento desconocido. Zod demuestra un enorme respeto y admiración por Jor-El. En ese momento, los dos amigos ven cómo Kandor es arrasada por un artefacto explosivo, la ciudad queda arrasada, y Zod pierde a su esposa.



Metropolis, el presente. Tess se reúne con Zod, que le dice que le ayude a encontrar a El Borrón y él la considerará su igual. Tess accede. Mientras, Clark y Oliver rastrean en el desierto en el que apareció el escudo de la S, y Clark encuentra una chapa militar con su escudo… y el nombre de Jor-El escrito en ella.




Jor-El llega a la granja de Smallville, y en ella se encuentra con Chloe. Cuando le dice quién es, la joven le explica todo acerca de su hijo. Sabemos entonces que tanto Jor-El, como Zod, como el resto de kandorianos, no son realmente ellos, sino clones creados a partir de su ADN y almacenados en el orbe, como parte de un proyecto de que los mejores y más fuertes de Krypton sobrevivieran en caso de que el planeta desapareciera. Conocemos también la profunda amistad entre Jor-El y Zod, puesto que cuando Jor-El iba a ser condenado a muerte por traición por no querer continuar con el proyecto del orbe (que él consideraba una aberración), fueron las palabras de Zod las que disuadieron al consejo y le perdonaron la vida.





Después, unos hombres armados irrumpen en la granja buscando a Jor-El, que cae apresado después de poner a salvo a Chloe. La artífice de todo es Tess, que advierte a Jor-El de que lo sabe todo, y de que debe hacerse pasar por El Borrón si quiere salvar la vida de su hijo. Más tarde, Zod visita a Tess y muerde el anzuelo, porque sus hombres atrapan a Jor-El vestido como El Borrón. Sabemos entonces la historia de la enemistad a muerte entre los dos héroes de Krypton. Con el orbe recién terminado, Zod pidió a su amigo que empleara un mechón de pelo para clonar a su hijo muerto. Jor-El trató de explicarle las complicaciones, mutaciones y defectos que podrían surgir, pero Zod consideró que Jor-El le estaba fallando. Ahora, en la Tierra, Jor-El es torturado por Zod para que les diga cómo obtener sus poderes. Él se niega, le cuenta a Zod cómo fue el responsable de la destrucción de Krypton. Pero Zod es muy listo, y descifra entre líneas que, el verdadero Jor-El, tuvo un hijo, y cree que es la persona que está dejando las marcas en la ciudad y que posee los poderes. Zod ordena liberar a Jor-El para que él les lleve a esa persona.





Clark, después de obtener toda la información de Tess, corre hasta la granja. Allí encuentra a su padre moribundo, lo abraza y le pide que no se marche. Jor-El le dice que está muy orgulloso de él, y le dice que a quien debe salvar es a Zod. Y así,en brazos de Clark, Jor-El muere.



En la Atalaya, Chloe ve grabaciones tomadas en la casa de Clark y ve que Jor-El esconde algo en una pared. Parece que había alguna razón para que Jor-El fuera a Smallville y no solo los buenos recuerdos de su viaje de juventud…

En los campos de Smallville, Clark entierra a su otro padre. Con su visión de calor, graba una S en una piedra. Serio y amargo, le dice a Jor-El que lo siente, pero que no puede salvar a Zod, porque sabe en lo que va a convertirse. Desde las sombras, Zod observa la escena. Ya sabe quién es El Borrón, el hijo de Jor-El.









Dadme un minuto para creerme lo que acabo de ver.
¿Y qué acabo de ver? Pues nada menos que el mejor episodio de toda Smallville. Sin el más mínimo resquicio de duda.
Tenía mis reservas con la aparición de este Jor-El joven, tanto por su aspecto como por su enfoque. Su aspecto sigue siendo algo extraño, pero lo han sabido compensar con creces con lo magnífico de su breve papel. Hemos visto a un Jor-El heroico, noble, valiente, inteligente. Un digno palo para su astilla. Julian Sands ha estado muy bien, incluso forzando ese acento británico tan carácterístico del “inglés kryptoniano”.
Por otro lado, el tema del orbe ha quedado perfectamente explicado. Y la participación de Tess en el asunto, también. Ella, supuestamente, pretendía que los kryptonianos salvaran este mundo que se va a pique, pero claro, pensando que todos los kryptonianos son como Clark. También siguen siendo brillantes las escenas Tess-Zod, llenas de tira y afloja, de lucha de miradas, de tensión. Si la palabra que define la relación entre Clark y Lois es “química”, la que define la de Zod y Tess es “pulso”. Juegan a ver quién gana. Y aún no está claro.
Lo mejor, sin duda, las recreaciones de Krypton. Un Krypton totalmente a lo “Superman: The Movie”, pero con toques de esa sociedad que estamos viendo ahora mismo en los comics con “Nuevo Krypton”. Tremendo el momento del juicio a Jor-El, totalmente “donneriano”, igual que el atuendo de Jor-El. Un diez para el aspecto visual de este episodio que hace creer que estás viendo algo realmente vinculado a Superman.
La breve escena de Clark viendo morir a su padre también es magnífica, rematada con la presencia de Zod entre los árboles. La temporada toma otro rumbo. Ahora Zod sabe que el hijo de Jor-El tiene poderes, y él los quiere; y Clark sabe que Zod está en la Tierra, y sabiendo en lo que puede convertirse, no va a permitirlo.
Además, por segunda semana consecutiva los secundarios están donde les corresponde: en segundo y correctísimo plano, haciendo cada uno lo que debe hacer. Este era un episodio sobre Jor-El y Zod, y ellos se han comido el episodio.
Así que, concluyendo, esta semana sí que hemos avanzado a pasos agigantados en conocer algo más de la mitología de Superman, con bastante coherencia entre lo que hemos visto antes y lo visto hoy (salvo el aspecto de Jor-El), y con varias escenas realmente impresionantes e imprescindibles. No ha salido Lois. No ha salido El Borrón. Pero esto también ha sido un episodio sobre SUPERMAN. Así que le doy mi primer 10 de este año, y se lo doy la mar de a gusto.