
Lois y Clark acuden a cubrir un evento rural cuando, por el camino, sufren un aparatoso pinchazo. Al parar en el arcén les aborda una niña vestida a lo siglo XIX, y Lois se queda con ella esperando a que Clark traiga una rueda de repuesto. Pero cuando Clark regresa, Lois ha desaparecido. La joven se ha ido con la niña en el pueblo donde vive, una aldea anclada hace dos siglos en la que todo el mundo es extraña e inquietantemente cordial con Lois. El sheriff local encuentra a Clark y empiezan a buscar a Lois, y Clark se da cuenta con sorpresa de que no posee sus poderes cuando se corta con la llanta de la rueda.







Lois es prácticamente obligada a quedarse a cenar en casa de los padres de la niña. Todos hablan con fervor de la fiesta de la cosecha, que conmemora la lluvia de meteoritos en la que murió la hija mayor del matrimonio y que fue detonante de una serie de años de grandes cosechas y salud. Clark, que todavía sigue con el sheriff tratando de seguir el rastro de Lois, ha descubierto que esto se debe a que el suministro de agua está contaminado con meteorito azul (de ahí que no tenga sus poderes en presencia de los aldeanos, contaminados con la kryptonita). El sheriff, también del pueblo, lo deja inconsciente de un golpe y lo encierra con Lois, que ha sido elegida como nuevo sacrificio para las cosechas.



Vestidos con ropas de aldeanos, Lois y Clark escapan de la casa en la que están presos por una trampilla, y tratan de irse del pueblo. Al ser descubiertos, el líder golpea a Clark con su hoz en el estómago y lo deja moribundo ante el desespero de Lois, a quien se llevan a rastras mientras Clark se muere.



El pueblo entero va a sacrificar a Lois quemándola viva con el "fuego de los cielos" (meteorito azul fundido). Lois trata de convencer al líder de que no lo haga, y mientras, Clark, que ha sido enterrado fuera del pueblo, vuelve a la vida al estar alejado de la K-azul. Clark aparece en la ceremonia armado con una escopeta y ordena que liberen a Lois, pero el líder suelta el fuego azul. Clark corre a velocidad humana y se coloca protegiendo a Lois con su cuerpo, y es él quien recibe la terrible quemadura. El pueblo se asombra de que no haya muerto, y Lois, que ve cómo Clark se está curando poco a poco a medida que la gente retrocede asustada, suelta muy convencida a todos que mejor se marchen, que él es un enviado de los cielos y que hará arder las cosechas con su visión de calor y arrasará todo con su superaliento. La gente sigue retrocediendo y Clark se cura completamente, coge a Lois en brazos y se marchan a supervelocidad. El pueblo entero cae de rodillas al ver la proeza de Clark.








Más tarde, en el granero, Lois informa a Clark de que el pueblo ha sido detenido por el artículo que escribieron. Clark lamenta no haberlo descubierto antes y haber podido salvar más vidas. Lois le dice que la gente va a necesitar un símbolo de esperanza, y que puede que en algún momento deba dar un paso hacia la luz y exponerse. Clark aparca el tema de momento y le da a Lois el diario kryptoniano para que la chica rellene los huecos que le faltan en su conocimiento sobre él. Los dos se besan y acaban haciendo el amor.






La segunda y no menos importante trama del episodio tiene como protagonistas a Tess y Alexander. Alexander ya ha crecido hasta aparentar más o menos 12 años. Tess le organiza una fiesta de cumpleaños, continuando con su intención de que el niño reciba amor y pueda ser bueno. Alexander sufre ataques en los que dibuja el símbolo de la S, algo que él considera "la marca del hombre malo". Tess trata de entender por qué piensa así, pero Alexander la encierra y se escapa. Tess lo encuentra en el granero de Clark, y allí hablan sobre él. Alexander recuerda todo sobre Clark, sabe todo lo que sabía Lex y odia a Clark por no haberle dicho la verdad sobre él. Tess intenta que él comprenda que no debe ver a Clark como el malo, pero Lex le dice que ella solo quiere limpiar la maldad de su propia alma, y le pide que no le llame Alexander, que su nombre es Lex. Tess se queda desolada, y cuando una de sus científicas le dice haber encontrado un suero que puede curar el crecimiento acelerado de Alexander, ella lo lanza a la chimenea y decide con gran dolor que el niño debe ser encerrado y estudiado hasta que muera, porque no es un clon de Lex, sino el propio Lex. Y, de hecho, el pequeño Lex, ya un adolescente, se viste como Lex e incluso se ha afeitado la cabeza y sonríe complacido al verse en un espejo...










Evidentemente, este episodio no ha estado a la altura de los dos últimos que nos ha ofrecido la serie. Pero aún siendo un episodio de trama absurda y completamente carente de originalidad (parece una mezcla de El Bosque de Shyamalan y Ogre, una infracinta de serie B que mejor ni sepáis de su existencia en la que, por cierto, sale John Schneider en un papel muy similar al del líder del pueblo de este episodio), hay que reconocerle algo. Y ese algo es el saber hacer avanzar la trama central de la serie, sobre todo con el progresivo y mayor afianzamiento de la relación Lois-Clark (la conversación del principio en el coche es simplemente genial) y su paso a un lado más adulto, y también sobre todo la magnífica subtrama de Tess y Alexander. Es más, salvo por Erica, que se come cada escena en la que aparece, la trama de los aldeanos fanáticos religiosos es el relleno del episodio, y la de Tess y Alexander es, en mi opinión, el auténtico eje argumental y el gran aporte del mismo para el avance de la temporada. Eso y, como decía, lo bien y naturalmente que están desarrollando la relación Lois-Clark, que están estupendos.Hay cosas que no me quedan claras y que os invito a que comentemos entre todos en los comentarios. Y me refiero a la kryptonita azul. O sea, en presencia de este tipo de kryptonita, Clark se vuelve humano, y si se aleja de ella, recupera sus poderes. Pero si le cae un caldero hirviente de K-azul fundida, ¿no se muere y se cura casi instantáneamente? ¿Cómo es posible? ¿Y no es molesto que Clark ya haya muerto y regresado dos veces esta temporada en tan solo 6 episodios? Porque esta semana, incluso ha salido de una tumba en un momento Evil Dead total.
En fin, pequeñas cositas que deslucen un episodio transitivo pero correcto. Menos correcto que el de la semana pasada, que siendo de relleno fue sensacional. Pero a años luz por encima de cualquier otro episodio de relleno de otras temporadas. No obstante, no hay que dormirse, porque esta semana no ha sido como para tirar cohetes, así que voy a ser duro y le daré un 6, porque sé que la serie puede hacerlo mejor.